Según la leyenda el dios Takemikazuchi-no-mikoto (武甕槌大神) llegó a la ciudad de Nara montado en un ciervo (shika, 鹿).
Es por esto que en Nara los ciervos son muy respetados, tanto que durante siglos fueron considerados sagrados y protegidos bajo pena de muerte.
En los alrededores del Nara Park se concentran más de 1000 ciervos de la especie cervus nippon (日本鹿), paseando confiadamente entre la gente.
Es tradición comprar unas galletas llamadas shika-senbei (鹿煎餅, galleta para ciervos) para dárselas a los ciervos.
Alrededor de cada puesto de galletas suele haber unos cuantos ciervos esperando a que algún cliente vaya a comprar, para pedirles.
Lo que no entiendo es por qué a los ciervos les gustan tanto estas galletas. Son muy crujientes pero bastante insípidas. Quizás mi sorpresa se deba a que los humanos estamos acostumbrados a comer galletas muy dulces.
Se mostrarán especialmente "cariñosos" si se dan cuenta que llevas galletas en la mano, o haces gestos de meter la mano al bolso.
Los ciervos, muy educados, muchas veces nos darán las gracias haciendo una reverencia con la cabeza. Es increible lo listos que son!!!